Risotto a la milanesa tradicional: el risotto de azafrán dorado de Milán

Publicado el: 13 de mayo de 2026
Leonardo Polo
Risotto a la milanesa tradicional: el risotto de azafrán dorado de Milán

La leyenda milanesa dice que el risotto amarillo nació en 1574, en un casamiento: un ayudante de vidriero que trabajaba en los vitrales del Duomo y usaba azafrán para teñir el vidrio puso una pizca en el arroz de la fiesta, en broma. Los invitados lo adoraron, y Milán ganó el plato que la define.

Verdad o no, el risotto de azafrán es la receta que enseña qué es un risotto: arroz de grano redondo tostado en manteca, caldo caliente agregado de a poco, revolver constante para soltar el almidón y, al final, la mantecatura, el gesto de batir manteca fría y parmesano fuera del fuego para crear la crema. Nada de crema de leche.

El tuétano de ternera en el sofrito es la versión más antigua y la más sabrosa; sin él, la manteca sola se las arregla. Sírvalo tal cual o al lado del ossobuco, el matrimonio clásico de la mesa milanesa.

Ficha de la receta

  • Origen: Milán, Lombardía, Italia
  • Categoría: Plato principal o primo piatto
  • Dificultad: Media
  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocción: 30 minutos
  • Rinde: 4 porciones

Ingredientes

  • 320 g de arroz carnaroli (o arborio)
  • 1,2 litros de caldo de carne o de verduras, bien caliente
  • 1 cebolla pequeña picada muy fina
  • 80 g de manteca (30 g para sofreír, 50 g fría para terminar)
  • 30 g de tuétano de ternera (opcional)
  • 1/2 taza de vino blanco seco
  • 1 pizca generosa de hebras de azafrán (unos 0,3 g) o 2 sobres de azafrán en polvo
  • 80 g de parmesano rallado al momento
  • Sal y pimienta negra a gusto

Preparación

  1. Deje las hebras de azafrán en remojo en medio cucharón de caldo caliente 15 minutos para que suelten color y aroma.
  2. En una olla de fondo grueso, derrita 30 g de manteca con el tuétano y sofría la cebolla a fuego bajo 5 minutos, hasta que quede transparente, sin dorar.
  3. Agregue el arroz y tueste 2 minutos, revolviendo, hasta que los granos queden calientes y brillantes.
  4. Vierta el vino y revuelva hasta que se evapore por completo.
  5. Añada un cucharón de caldo caliente y revuelva hasta que casi se seque. Repita, cucharón a cucharón, revolviendo con frecuencia, unos 16 minutos.
  6. Faltando 3 minutos, agregue el azafrán con el caldo en que estuvo en remojo y mezcle bien.
  7. Cuando el arroz esté al dente y el conjunto cremoso, apague el fuego.
  8. Añada la manteca fría en cubos y el parmesano y bata vigorosamente con la cuchara 1 minuto, sacudiendo la olla, hasta que quede una crema brillante.
  9. Rectifique la sal y la pimienta, tape 1 minuto y sirva en platos playos, golpeando el fondo del plato para que el risotto se extienda.

Consejos y variaciones

  • El caldo tiene que estar siempre hirviendo al lado: el caldo frío interrumpe la cocción y el arroz queda duro por dentro.
  • El risotto listo se mueve: al inclinar el plato debe correr despacio (all'onda).
  • No lave el arroz: el almidón es lo que hace la crema.
  • El azafrán en polvo es más práctico, pero las hebras dan color y perfume más nobles.
  • Las sobras se convierten en riso al salto al día siguiente: una capa fina dorada en la sartén hasta formar costra.
  • Con ossobuco, sirva el risotto como base y la salsa de la carne por encima.
  • Sin tuétano, use un poco más de manteca; nunca aceite de oliva, que cambia el carácter del plato.

Un risotto milanés bien hecho es una lección de paciencia: media hora de pie, revolviendo, para un plato que parece simple y es una de las glorias de la cocina italiana.