Costilla gaucha asada a las brasas: receta tradicional del fuego a ras de suelo

Publicado el: 15 de agosto de 2026
Leonardo Polo
Costilla gaucha asada a las brasas: receta tradicional del fuego a ras de suelo

Pocos platos representan tan bien el alma del asado gaucho como la costilla asada al fuego a ras de suelo (fogo de chão). Es una preparación que exige tiempo, paciencia y un poco de tradición, pero que recompensa a quien espera con una carne tierna, jugosa y llena de sabor a brasa. Aquí en Ui Delícia nos gusta rescatar esas recetas que reúnen a la familia alrededor del fuego, y la costilla a ras de suelo es todo un ritual del sur de Brasil.

En este artículo vas a encontrar una ficha completa de la receta, el paso a paso de la preparación a las brasas, consejos para acertar el punto, opciones de sustitución, formas de conservación y un poco de la historia detrás de esta tradición. Prepara la leña, llama a la gente y aprendamos juntos a hacer una costilla digna de los mejores galpones gauchos.

Ficha de la receta

  • Origen: Brasil, Rio Grande do Sul
  • Región/tradición: Gaucha
  • Categoría: Plato principal
  • Dificultad: media
  • Tiempo: cerca de 6 a 8 horas de asado
  • Rendimiento: aproximadamente 12 porciones

Ingredientes

  • 1 pieza entera de costilla de res de aproximadamente 6 a 8 kilos, de preferencia con una buena capa de grasa y hueso
  • Sal gruesa al gusto (el condimento clásico y casi único del asado a ras de suelo)
  • Sal gruesa molida o sal parrillera para una cobertura más uniforme (opcional)
  • Leña de calidad para formar la brasa, idealmente maderas duras que generan calor constante y prolongado
  • 1 espetón, gancho o parrilla en forma de cruz de hierro para fijar la pieza
  • 1 pala para controlar la brasa
  • 1 recipiente con agua o salmuera ligera para hidratar la carne durante el asado (opcional)

Muchos asadores prefieren solo la sal gruesa para resaltar el sabor natural de la carne, y muchos tradicionalistas prescinden de la hidratación con agua o salmuera durante el asado.

Modo de preparación

  1. Prepara el fuego con mucha antelación: enciende la leña y déjala arder hasta formar una buena cantidad de brasa firme y blanca.
  2. Coloca la costilla al lado o encima de la brasa, aprovechando el calor indirecto, y no directamente sobre el fuego alto.
  3. Esparce la sal gruesa generosamente por toda la pieza, cubriendo bien ambos lados.
  4. Fija la costilla en el espetón o en la cruz de hierro y coloca la pieza con el lado de los huesos hacia la brasa al principio.
  5. Mantén la pieza a una distancia de medio metro a un metro del calor, ajustando según la intensidad de la brasa, buscando un calor moderado y constante.
  6. Deja que la costilla se ase lentamente, girando la pieza de vez en cuando para dorar de forma pareja, durante seis a ocho horas, dependiendo del tamaño y del calor.
  7. Repón la brasa siempre que sea necesario, manteniendo el ritmo del asado.
  8. En las últimas horas, gira el lado de la carne hacia la brasa para formar esa costra dorada y sabrosa.
  9. Deja reposar la pieza unos minutos antes de rebanar.

Consejos y variaciones

  • Para acertar el punto, observa que la carne se despegue del hueso y que la grasa esté bien derretida.
  • Si puedes, usa un termómetro de carne buscando una temperatura interna alta, ya que la costilla necesita una cocción larga para quedar tierna.
  • Evita moverla demasiado y resiste la tentación de acercarla mucho a la brasa, pues eso quema la superficie antes de cocinar el interior.
  • Si no tienes estructura para el fuego a ras de suelo, adáptalo a una parrilla grande con calor indirecto o al horno a baja temperatura durante varias horas, finalizando en la brasa para dar sabor ahumado.
  • Para el condimento, quien lo prefiera puede agregar ajo, pimienta o hierbas, pero la sal gruesa por sí sola ya ofrece un resultado tradicional y delicioso.
  • Guarda las sobras en un recipiente cerrado en la nevera hasta por tres días, o congélalas hasta por tres meses, recalentando con cuidado para que no se reseque.
  • En términos nutricionales aproximados, una porción ronda las 300 a 400 calorías, con buena cantidad de proteínas y un contenido considerable de grasa, que varía según el corte.
  • Combina muy bien con farofa, ensaladas frescas, mandioca cocida y un buen pan casero.

Un poco de historia

El asado al fuego a ras de suelo nació en los campos de Rio Grande do Sul, herencia de los peones y tropeiros que asaban grandes piezas de carne clavadas en el suelo alrededor del fuego. Era una forma práctica de alimentar a mucha gente durante largas jornadas de trabajo en la pampa. Con el tiempo, esta técnica se convirtió en un símbolo cultural, presente en fiestas tradicionalistas, CTGs (Centros de Tradiciones Gauchas) y encuentros familiares por todo el estado. Preparar una costilla a ras de suelo es, más que cocinar, celebrar una tradición que atraviesa generaciones.

Ahora que conoces todos los secretos, solo tienes que reunir a la gente, encender el fuego y vivir esta experiencia que une comida, tiempo y buena compañía. Si pruebas esta receta, cuéntanos cómo te quedó y aprovecha para explorar otras delicias de la cocina gaucha aquí en Ui Delícia. ¡Buen asado y buena brasa para todos!